En mis círculos y espacios de sesiones individuales siempre comparto esto que una vez lo escuché hace tiempo en los dos primeros años de mi inicio en este camino 2017/2018… Y se vincula a esto: ¿qué es más integrador en un Proceso de sanación? Perdonar Vs Aceptar.
Aquí les comparto lo que yo escuché y también lo que yo fui comprendiendo adicionalmente con la experiencia vivencial de los círculos y mis canalizaciones.
El Perdón como Herramienta Mental
Perdonar es una “herramienta mental” ancestral que ante el silencio, el callar, la culpa, la infidelidad, las historias y heridas no vistas ni sanadas, asume que las cosas están mal afuera y adentro: alguien debe pedirme perdón, yo debo pedir perdón, el abuelo debe pedir perdón, etc. etc.
En nuestra ancestralidad, por la misma historia que se habitaba, de la herida no se habla y no se siente; si la sentís… shhhh. De ahí el alcoholismo, la violencia, el no recordar... Me callo pero siento adentro la herida que elegimos almicamente para sanar el karma que traemos. Como no podemos darle un sentido o expresarlo, eso sale desmedido al exterior como un lanzallamas porque el cuerpo y la mente no lo sostienen eternamente, generando daño a quien no corresponde.
Daña al exterior quien no ve su herida. Es dañado/a quien no ve su herida. Diferentes roles, mismo fin… Generaciones con carencia de responsabilidad emocional porque solo se permitía: Hacer, Trabajar, sacrificio y esfuerzo para no sentir.
La Inmovilización del Perdón
Esos dos roles diferentes quedan pasados el tiempo en esa espera energética que detiene y apega a aquel instante donde algo ocurrió. El perdón genera inmovilidad, espera, apego y desconexión de tu herida, porque para el alma no hay cosas mal hechas; hay hechos que se generan para ver la herida en ambos roles, te guste o no.
El perdón genera jerarquía, nos desconecta de ese corazón a corazón horizontal sintiendo el propósito del alma. El perdón es juez y sentencia de que hay una víctima y un responsable, alejándonos de comprender que dos almas viven lo que eligieron almicamente vivir para reparar y seguir evolucionando.
El Camino Evolutivo de la Aceptación
Aceptar, por el contrario, va de la mano de la sanación porque acepto que te hice daño, me hago cargo y me pregunto: ¿por qué daño? ¿De dónde viene esa necesidad? Esta pregunta te lleva a hacerte responsable en el plano terrenal y en el plano almico.
Por otro lado, acepto que con tu acción sentí dolor y me pregunto: ¿a qué me recuerda ese dolor? ¿a quién me recordás? Ambas preguntas llevan a ver la responsabilidad álmica; por eso el aceptar nos evoluciona y el perdón nos involuciona. Aceptar es fluir con mi propósito álmico, mientras que el perdón se alimenta del eterno rencor o la deuda, incidiendo negativamente en el dinero, trabajo, parejas e hijos en este presente.
Hoy somos abundantes y privilegiados de tener espacios donde hablar de lo emocional. Nuestros ancestros no, el silencio era el gran líder… hoy nosotros podemos hacer el gran cambio en honor a ellos y ellas.
Vicky Sánchez